Nicholas Rossi, un convicto de Rhode Island (EE.UU.) que fingió su propia muerte y huyó al Reino Unido para evitar ser juzgado por violación, ha fallecido a los 38 años mientras cumplía condena en una prisión de Utah, reporta un medio local citando al Departamento de Correcciones de ese estado estadounidense.
Rossi, cuyo nombre de nacimiento era Nicholas Alahverdian, falleció la noche del jueves en un hospital. El convicto, que cumplía una condena de 10 años a cadena perpetua por delitos de agresión sexual, padecía condiciones crónicas y degenerativas que acabaron por superarle. De acuerdo con Richard Piatt, director de comunicaciones de la agencia penitenciaria, el reo "decidió retirarse de la atención que se le estaba brindando".
El fallecido, que se había hecho un nombre en la política como defensor de la reforma del bienestar infantil, fingió su muerte en el año 2020. A finales de 2019 había comunicado a varios medios que padecía un linfoma no Hodgkin en fase terminal, un tipo de cáncer en la sangre, y dos meses después una mujer que se presentó como su esposa anunció su fallecimiento.
No obstante, en aquel momento las autoridades de Utah iniciaron una investigación en su contra por presuntas violaciones, mientras que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) tenía una orden de arresto por una estafa de más de 200.000 dólares cometida contra su padre adoptivo.
No fue hasta diciembre de 2021 que reapareció con respiración asistida en un hospital de Escocia (Reino Unido), tras casi morir realmente a causa de la covid-19. Intentó entonces hacerse pasar por un huérfano irlandés llamado Arthur Knight, pero las huellas dactilares, los tatuajes y otras pruebas confirmaron su identidad, por lo que fue extraditado a Estados Unidos en 2024. Una vez en el país norteamericano y tras meses de negativas, finalmente admitió su identidad real durante una audiencia judicial.
A finales de 2025 Rossi fue condenado en dos casos separados por violación y sentenciado a cinco años de prisión a cadena perpetua por cada delito. El medio precisa que el delincuente ya había sido condenado por dos delitos sexuales en Ohio en 2008, y que su ADN en aquel caso fue clave para vincularlo con los últimos crímenes.


